- Cierra el grifo siempre que no sea imprescindible. Por ejemplo, cuando te lavas las manos...
- Asegurate que el grifo está bien cerrado una vez que hayas utilizado.
- Si el grifo o el wáter están goteando, avisa a los responsables de mantenimiento para que lo vengan a arreglar. No esperes que sean ellos quienes lo detecten porque si pasa el tiempo y se puede perder mucha cantidad de agua innecesariamente. Tú eres la persona clave a la hora de dar la señal de alerta.
- En el supuesto de que los wáteres dispongan de un equipo o sistema de ahorro de agua (por ejemplo doble descarga corta/larga, interrupción voluntaria de descarga...), informate de como funciona y utilizalo correctamente a fin de ahorrar una mayor cantidad de agua.
- No eches los residuos sólidos higiénicos, pañales..., en fregaderos o wáteres. Ponlos a las papeleras de los lavabos.
- No tires las puntas de pitillo al wáter, puesto que contienen nicotina, alquitrán y otros productos contaminantes que se incorporan al ciclo del agua.
- No eches aceites, disolventes, restos líquidos de substancias tóxicas y químicas al fregadero o al wáter.
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